«El pacto de legislatura con EH es el precio político que el PNV paga a ETA por la tregua»
Javier PAGOLA
El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, se muestra convencido de que el pacto de legislatura firmado ayer entre el lendakari del Gobierno vasco, Juan José Ibarreche, y el dirigente de EH, Arnaldo Otegui, confirma que la banda terrorista ETA sigue dirigiendo la estrategia surgida del Pacto de Estella. Así, en declaraciones a ABC, Mayor Oreja asegura que «es evidente que ETA es el inspirador esencial del acuerdo» por el que la estabilidad de la Comunidad Autónoma Vasca se confía a los proetarras de EH.
¿Qué valoración hace de un acuerdo que alude al carácter político de la violencia?
El acuerdo de legislatura es el comunicado de ETA del 16 de septiembre, donde pone las contrapartidas al cese de la violencia. ETA anuncia el cese indefinido de la violencia y los partidos nacionalistas saltan a la estrategia del Movimiento de Liberación Nacional. El pacto de legislatura es la confirmación de que hay un proyecto soberanista en busca de la autodeterminación. Aquel comunicado de ETA es el marco director, el guión, y estamos ante un proyecto de construcción nacional en contrapartida a lo que significa el cese indefinido de la violencia.
Victoria política de ETA
¿Cree que en su próximo comunicado ETA valorará de forma satisfactoria este acuerdo entre Ibarreche y EH?
Es evidente que ETA es el inspirador esencial del acuerdo. No es el presidente del Gobierno vasco. Y es evidente que en el fondo de lo que se trata es de dar una cierta victoria política a ETA por parte del nacionalismo, para tratar de evitar, ocultar, lo que puede significar un debilitamiento de carácter organizativo, como dicen ellos, de carácter militar. Es la confirmación de que hay un proceso soberanista. Es un viejo proyecto, en el que se antepone la soberanía a la paz. Esencialmente está inspirado por ETA. Es el precio político que se paga a ETA. Es dar la razón a las reivindicaciones políticas de ETA. Alguien podrá decir que la paz tiene un precio. Pero el Gobierno reitera que la paz no tiene, no va a tener precio».
¿Y no cree que el PNV también se ha podido aprovechar de esta estrategia?
Hay unos estrategas en el PNV que creen que, al socaire de la paz, no hay que seguir estancando al nacionalismo vasco y que es el momento de dar un salto en la búsqueda de una segunda transición, de la autodeterminación que sustituya al Estatuto de Autonomía. Claro que hay personas que dentro del PNV, conscientes de que ETA pasa un momento crítico, quieren aprovechar esta circunstancia para que el nacionalismo vasco no se estanque en lo que han sido sus reivindicaciones tradicionales en estos años. Y al socaire de la paz quieren sacar una rentabilidad política.
Pero, ¿qué recursos le quedan al Gobierno si se abre un proceso secesionista en el que se se ponga en práctica desde el nacionalismo incluso la desobediencia civil hacia el Estado?
Nos queda la confianza en la sociedad vasca. Hay una parte importante que no está de acuerdo con la radicalidad, con la autodeterminación, que no está de acuerdo con lo que signifique un país dividido en bloques. Y las próximas elecciones van a demostrar que el País Vasco es plural. Pero qué duda cabe que en estos momentos el nacionalismo vasco lleva a esta Comunidad a una convivencia más difícil, en lo que es una configuración en bloques. Pero eso no lo podemos evitar nosotros. Es decir, son los partidos nacionalistas los que han optado por esa dirección. Quieren llevar al País Vasco hacia el precipicio para salir de su estancamiento. Creen que al final la sociedad española se va a asustar, que el Gobierno se va a asustar.
¿Ha pasado el PNV a convertirse en el brazo político de ETA?
La realidad es que ha saltado al Movimiento Vasco de Liberación Nacional.º Es la manera de incorporarse a él. No han atraído a EH al juego democrático. El PNV da la razón política a lo que son reivindicaciones de ETA durante todos estos años. Así, es muy fácil atraer a un sector dándole la razón.
¿Cree que ETA mantiene en la «recámara» la baza de volver al terrorismo?
ETA no ha tomado todavía la decisión definitiva. Está examinando al nacionalismo. Todo lo que dijo ETA que había que hacer se está cumpliendo por parte de los nacionalistas. Analiza si es más útil avanzar así que con el terrorismo. Pero el proceso de pacificación avanzará en la medida en que se dé el cese definitivo.
¿Puede ocurrir que un sector de la población piense que el terrorismo ha sido políticamente rentable?
El Gobierno debe mantener la firmeza para que no sea así. Es evidente que hay una especial responsabilidad en el Gobierno de España en este pulso que ha lanzado el nacionalismo vasco. Pero vamos a confiar también en la sociedad que anhela la paz. No se puede decir, para alcanzar la paz, que ETA tenía razón, no se puede primar a los violentos como hacen los nacionalistas porque en ese caso se está alentando la eficacia de las acciones violentas. No se puede pasar de página en el País Vasco sin la Justicia. En todo caso, lograr la paz significa derrotar los criterios que han guiado a los terroristas. Lo que no es posible es que al final la conclusión de una generación de vascos sea que ETA tenía razón. Eso sería un disparate.
Proyecto nacionalista
Pero, hay quien dice que, al menos en sectores del nacionalismo vasco, se ha caído en una especie de síndrome de Estocolmo, por el el que se agradece a ETA que no asesine y se le comprende que siga exigiendo el «impuesto revolucionario».
Yo creo que la sociedad vasca es muy distinta a la de hace veinte años. Se ha introducido entre la gran mayoría de los ciudadanos un mensaje de sensatez y es generalizada la exigencia de que el cese de la violencia sea definitivo.
¿Cree que, de alguna forma, el pacto de legislatura puede influir en el proceso de paz?
A mí me parece que hoy por hoy no hay un proceso de paz. Hay un intento de imponer el proyecto nacionalista. El Gobierno sigue manteniendo la misma posición y dice que está dispuesto a hablar pero con la condición de que no haya más muertes, más secuestros. Ahora lo importante son las elecciones municipales y hay que responder demostrando que la sociedad vasca es plural. Esa debe de ser nuestra respuesta. Y yo estoy convencido de que habrá un amplio sector de los vascos que van a defender en las urnas los valores de la paz y la democracia.
Pero, ¿no teme que si hay un avance del nacionalismo en las urnas se puede intensificar esa especie de «limpieza ideológica» promovida por los radicales?
Yo creo que esa limpieza ideológica la estamos viendo ya en el País Vasco. Se intenta hacer incómoda la vida de los que no son nacionalistas. No hay unas elecciones más complicadas en el País Vasco para las gentes del PP y del Partido Socialista que las municipales. Efectivamente, en determinados lugares del País Vasco no ha habido una libertad total. Pero no vamos a decir que como no hay libertad no vamos a acudir a votar. Lo hemos hecho siempre en desigualdad de condiciones. Pero la clave de la respuesta democrática es la tenacidad. Hay sectores del nacionalismo vasco que tienen la conciencia de que la sociedad española, el Gobierno, se van a hartar, que se van a asustar. Y que desde el hastío van a imponer sus criterios.
¿El pacto de legislatura entre nacionalistas y EH hace más necesario un acuerdo entre socialistas y populares?
Lo más importante es que el PP y el PSE-EE hagan la campaña que deben de hacer, que estén a la altura de la responsabilidades y que los vascos hablen. No creo que en estos momentos debamos contagiarnos de la precipitación, de la huida hacia adelante en la que ha caído el PNV. Si no nos precipitamos y no nos ponemos nerviosos, estaremos en la estrategia adecuada. Yo soy partidario de llevar a cabo, desde la plena responsabilidad, las mejores opciones posibles. Que el mayor número de vascos escuchen nuestros mensajes y que los partidos no nacionalistas estén a la altura de las circunstancias.
¿No le inquieta que EH, si se extiende el acuerdo con los nacionalistas a las municipales, pueda gobernar la Diputación de Guipúzcoa y controlar su Hacienda Foral?
Es evidente que este es un acuerdo que los nacionalistas tratarán de reproducir en los distintos ámbitos de la vida municipal. No se entiende que lleguen a un pacto como este a un mes de las elecciones y luego no tenga una traducción en todas las instituciones. Y EH utilizará más el poder de esas instituciones. Si la contrapartida al cese indefinido es este acuerdo de legislatura, significa también que habrá un poder político que se asignará a EH. De ahí la responsabilidad del PNV. De ahí las dificultades que surgirán en ese frente. Cuatro estrategas unidos en una mesa fácilmente pueden llegar a un acuerdo de estas características. Pero bases sociales muy distintas ponen una gran dificultad a la duración de este acuerdo. Estos estrategas no sé dónde se han metido. Pero en cualquier caso, este frente, esta estrategia estoy seguro que va a fracasar.
¿Sospecha de la existencia de una tregua, más o menos tácita, entre la Ertzaintza y ETA?
Aquí lo que hay es una estrategia desde un partido que se pone de acuerdo con ETA. El PNV ha marginado al Gobierno vasco, lo que hace es sustituirle.
Entonces, ¿esa tregua es con el PNV?
No tengo datos de eso, si los tuviera lo denunciaría.
En cualquier caso, el Departamento del Interior no garantiza ya ni la seguridad de un ministro del Interior. Hace unos días se permitió que un grupo de proetarras intentara agredirle en Guernica.
El PP ya ha tomado una iniciativa en el Parlamento vasco. Pero lo que hay que hacer es garantizar la seguridad, no ya de los políticos, sino de todos.
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